El poder de las etiquetas y el efecto Pigmalión
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¡Cuidado etiquetas! Efecto Pigmalión

El poder de las etiquetas y el efecto Pigmalión

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¿Qué tipo de persona eres? Seguro que te defines con unas etiquetas como: soy bueno, soy tímido, soy simpático, soy gracioso, soy un desastre, soy listo...

Todos nos ponemos etiquetas u otros se encargan de ponerlas. Ahora que tengo hij@s, me doy cuenta que nos cuelgan etiquetas desde que nacemos. Sólo hace falta ver una de las primeras preguntas que me han hecho con cada uno de mis hij@s ¿Es bueno o malo? Empezamos mal...

Estas etiquetas, ya sean positivas o negativas, terminan condicionándonos y afectan a las personas que somos. Esto ocurre porque actuamos, consciente o inconscientemente, para responder a las expectativas que tienen las personas que nos rodean. Puede tratarse de nuestra pareja, padres, amigos, jefe... Es lo que se conoce como el efecto Pigmalión.

En este post te voy contar en que consiste este efecto y porque las etiquetas son tan importantes.

El efecto Pigmalión

El poder de las etiquetas se explica por el efecto Pigmalión, también conocido con el nombre “profecía autocumplida”. Se trata del fenómeno mediante el cual las expectativas y creencias de una persona influyen en el rendimiento de otra. 

El nombre de este fenómeno se debe al mito griego de Pigmalión, rey de Chipre, que esculpió una estatua de una mujer, llamada Galatea, tan perfecta que se enamoró de ella. Tan enamorado estaba nuestro buen hombre que pidió a los dioses que la convirtieran en una mujer y Afrodita le concedió su deseo.

En este mito, la expectativa tan grande se hizo finalmente realidad.

Pigmalión y Galatea

Investigaciones sobre el efecto Pigmalión

Una de las investigaciones más importantes sobre el efecto Pigmalión es la que llevaron Rosenthal y Jacobson en los años sesenta.

En ella se informó a un grupo de profesores que se había realizado un test para evaluar las capacidades intelectuales de sus alumnos. Les indicaron cuáles de los alumnos habían obtenido los mejores resultados y les aseguraron que serían los que tendrían mejor rendimiento.

Efectivamente, al final del curso, los alumnos que tenían mejores capacidades intelectuales sacaron mejores resultados. Nada muy sorprendente en este historia.

Lo interesante de esta investigación en que realmente los alumnos no habían realizado ningún test de inteligencia. Los "mejores" alumnos habían sido elegidos completamente al azar.

¿Por qué entonces estos alumnos elegido al azar como los "mejores" terminaron convirtiéndose en ello? Se explica por la expectativa que tenían los profesores con ellos. Si estos alumnos eran "objetivamente" los mejores, entonces los profesores tendieron a corroborar este hecho. Probablemente, la actitud y la predisposición a enseñarles era distinta. Además, al tener expectativa tan alta de estos alumnos, si no entendían algo, es probable que el profesor haya supuesto que el problema se encontraba en su explicación.

Foto del siglo pasado de alumnos en una clase

Las etiquetas nos condicionan en todos los aspectos

El efecto Pigmalión no sólo se observa con los niños. Nos afecta también como adultos en nuestras relaciones con la pareja, amigos, compañeros...

En un curso que hice hace unos 4 años en mi empresa, tratamos la cuestión de las etiquetas para entender cómo nos condicionan en el trabajo. No plantearon un ejercicio muy sencillo para experimentar el efecto Pigmalión en primera persona.

Seleccionaron a 6 personas del grupo y nos encargaron charlar un rato para pensar y organizar un pequeño evento de fin de curso. Hasta aquí nada fuera de lo normal. Lo interesante fue que asignaron a cada uno una etiqueta al azar. Un papel que llevábamos en la frente, sin poder verlo, con roles como: el gracioso, el pesado, el líder, el aburrido, ... Y nos pidieron que nos comportáramos con cada uno según la etiqueta que llevaba en la frente.

La experiencia fue reveladora. Después de tan sólo 20 minutos haciendo este ejercicio, cada uno se sentía un poco más identificado con su etiqueta, sin ser consciente de ella. A mí me había tocado la etiqueta del gracioso. Como veía que hacía reír a los demás, gastaba cada vez más bromas. Y terminé el ejercicio convencido de que era muy gracioso 😉

Si podemos conseguir este efecto en 20 minutos con etiquetas aleatoria, imagina como te condicionan las etiquetas que llevas puestos desde hace años…

Por qué las etiquetas tienen tanta importancia

No somos conscientes del poder de las palabras y de nuestros pensamientos. Hay que tener muy presente lo siguiente:

Todo se crea dos veces: primero en la mente y después en la realidad

Las etiquetas que ponemos a otros y las que nos ponemos a nosotros mismos establecen el nivel de expectativa. Nos hacen prestar más atención a todas las conductas que tienden a reforzarlas.

Imaginemos por ejemplo alguien que tiene puesto la etiqueta "despistado". Él y su entorno se fijaran mucho más en todas las ocasiones en las cuales se ha olvidado algo que en todas las otras en las cuales no se ha olvidado nada 😉

Tenemos tan asumido nuestras etiquetas que las seguimos llevando, incluso en un entorno nuevo ¿No te ha pasado de conocer alguien y que en menos de 5 minutos te diga algo cómo "soy muy despistado"? Acaba de sacar su etiqueta, por si no la habías visto todavía...

Por otro lado, las etiquetas nos dan una excusa perfecta para no cambiar nuestras malas costumbres. Por ejemplo:

  • Olvidas todas las cosas importantes - Es que no tengo memoria.
  • Pierdes constantemente tus llaves - Es que soy despistado.
  • Te enfadas mucho - Es que no tengo paciencia.

Cuando das este mensaje de "soy" y "siempre he sido", llevas como premio el "siempre seré así".

Conclusión:

Las etiquetas que nos ponemos o que otros nos ponen condicionan en gran parte lo que terminaremos siendo.

Es importante conocer estas etiquetas y entender que no nos definen de forma objetiva. Sólo representan una versión muy limitada de lo que somos o lo que hemos sido en un momento determinado. 

Nada "es así" para siempre y tú puedes decidir las etiquetas que quieres cambiar. Te lo digo por experiencia propia. En los últimos años me he quitado algunas etiquetas que llevaba puestas desde hace mucho tiempo (tímido, desordenado…)

Te dejo con una cita inspiradora y un consejo práctico.

Y recuerda ¡Decides tu vida si no quieres que otros decidan por ti!

¡Un abrazo! 

Sylvain

Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es. Trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser. Goethe

Te toca a ti


Empieza a observar estas etiquetas que llevas puestas (“soy despistado”, “soy un desastre”, “soy tímido”, “soy desordenado”, “soy susceptible” ...) y cambia el "Soy" por "Hasta ahora he sido...".

Luego, decide cuáles de estas etiquetas no te gustan y reflexiona sobre los cambios que podrías introducir en tu vida para eliminarlas. A veces, tan sólo hace falta decidir quitar esta etiqueta, sin más.

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Sobre el autor de este post Sylvain

Hola, me llamo Sylvain Arzo. Soy francés y vivo en Sevilla desde 2007. Escribo en este blog para compartir reflexiones y consejos prácticos para tener una vida con más sentido y menos estrés ¿Te interesa?

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