▷ ¿Buena suerte o mala suerte? Cuento del viejo y del caballo
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Cuento chino del viejo y el caballo

¿Buena suerte o mala suerte? Cuento del viejo y del caballo

Hoy os traigo una fábula para reflexionar sobre la costumbre que tenemos de etiquetar los acontecimientos que nos suceden como buenos o malos. Si son buenos los abrazamos y nos alegramos, en cambio si son malos los rechazamos y nos resistimos a ellos. Esto nos impide verlos por lo que son: circunstancias de la vida.

Como repite hasta la saciedad Borja Vilaseca ¡La realidad es neutra!

Esta forma de dar tanta importancia a las circunstancias que no dependen de nosotros, suele derivar en reactividad, victimismo, queja, inmovilismo… Mi apuesta, como persona firmemente proactiva, es precisamente la contraria: no quejarme por las cartas que me han tocado y dedicar mi energía en buscar la mejor forma de jugarlas.

Te dejo con este bonito cuento lleno de sabiduría.

Cuento chino del viejo y del caballo

Cuenta una antigua fábula china que un hombre mayor tenía dos amores: su hijo y su caballo.

Una noche el caballo se escapó. Era una gran pérdida para él, y todos los vecinos de la aldea vinieron a darle consuelo y lamentar su mala suerte. Pero el hombre no estaba afectado y les dijo:

“El único hecho cierto, hoy aquí, es que se ha escapado un caballo. Buena suerte o mala suerte, ¿quién sabe?”.

Viejo chino

Una semana más tarde el caballo volvió acompañado de una yegua. Los vecinos fueron a visitar al viejo y le felicitaron por su buena suerte. El hombre no mostraba signos de una gran alegría, y repitió:

“El único hecho cierto, hoy aquí, es que el caballo ha vuelto con una yegua. Buena suerte o mala suerte, ¿quién sabe?”.

Al cabo de un tiempo, el hijo del campesino, intentando domar a la yegua salvaje, se cayó y se rompió una pierna. Cuando vino el médico aseguró que siempre se quedaría cojo. Los vecinos otra vez se acercaron para darle consuelo al viejo, pero nuevamente repitió:

“El único hecho cierto, hoy aquí, es que mi hijo se ha roto una pierna. Buena suerte o mala suerte, ¿quién sabe?”.

Más adelante estalló una guerra. Los soldados del rey vinieron al pueblo y obligaron a todos los hombres jóvenes válidos a enlistarse para ir a combatir. El hijo del viejo se salvó por cojo. Entonces su padre le dijo:

"¿Lo entiendes ahora, hijo mío? Los hechos no son ni buenos ni malos en sí mismos, lo que nos hace sufrir son las opiniones que tenemos de ellos. Hay que esperar a como afectan a nuestro porvenir."

La realidad es neutra

Conclusión

Este cuento nos enseña que nunca se sabe lo que la vida nos depara. A veces nos pasan cosas que parecen buenas pero que terminan causándonos problemas. En cambio, en otras ocasiones, nos suceden cosas que etiquetamos como malas pero de las cuales nos alegramos más adelante.

Siguiendo las enseñanzas del viejo, deberíamos intentar valorar los eventos por lo que son, sin etiquetarlos como buenos o malos. Además, ¿para qué lamentarse por circunstancias que no dependen de nosotros?

Todo lo que nos pasa pone a prueba nuestra proactividad. Siempre podemos elegir entre ser protagonista o víctima de nuestra propia vida. Así que, si a veces te sientes en medio de la tormenta, a la merced de las olas ¿por qué no intentar sujetar firmemente el timón para dirigir tu propio rumbo?

Te dejo con una cita inspiradora.

Y recuerda ¡Decides tu vida si no quieres que otros decidan por ti!

¡Un abrazo! 

Sylvain

Un diamante es, en realidad, una piedra a la que la mente humana le ha dado valor. Anthony de Mello

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Sobre el autor de este post Sylvain

Hola, me llamo Sylvain Arzo. Soy francés y vivo en Sevilla desde 2007. Escribo en este blog para compartir reflexiones y consejos prácticos para tener una vida con más sentido y menos estrés ¿Te interesa?

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